martes, 24 de noviembre de 2009

CAUSAS DE LA MIGRACION EXTERNA EN BOLIVIA

CAUSAS DE LA MIGRACION EXTERNA DE BOLIVIA

Por Tupaj Ademir Muñoz Soliz*


El complejo de inferioridad que ha generado la invasión y la colonia española, se puede contrastar en como los indígenas, debido a los varios siglos de deshumanización que han sufrido, niegan su origen, rechazan su cultura y desconocen su historia, y algunos, la conocen completamente desfigurada, falsa o como sinónimo de mofa y vergüenza, porque eso buscaba el sistema colonial occidental, a dicho propósito dio continuidad el colonialismo republicano, intentando enterrar por completo la historia Indígena, tachándola de retrograda e incivilizada.

Al margen del complejo de inferioridad y el rechazo a la cultura propia u originaria, suponemos que el rechazo a la tierra y la faena productiva agraria o pecuaria, también es producto de esta desestructuración cultural y mental, porque los colonnizadores han mentalizado que esta faena, en las condiciones precarias, es propia de los “indios” que no tienen educación ni formación y, han intentado convertirlos en bestias subhumanas, sin país, sin cultura, sin historia, sin iniciativa, sin autoestima propia, programándolos únicamente para obedecer y depender del hombre blanco y sus leyes, de su ciencia y cultura, etc.

Por esta razón, el hombre del agro que en tiempos del Tawantinsuyu se esforzaba y se ennoblecía de forjar un país eminentemente agropecuario y equilibrado, ya no quiere que su hijo sea agricultor y prefiere la migración de sus hijos a la ciudad, donde deben recibir educación y formación occidental para dejar de ser agricultores, este hombre desea que sus hijos vivan como el colonizador y/o como el citadino, ósea, de la prestación de servicios, sin vincularse con la tierra ni la producción agropecuaria. Y cuando la ciudad no satisface las necesidades de estos indígenas urbanos y excampesinos, emprenden otra migración, que es la migración externa
[i].

Este grupo poblacional de migrantes internos y externos, son mayoritariamente, la segunda generación de los insurrectos de la Revolución Nacionalista de 1952, son los nietos de los combatientes que lucharon por un proyecto nacional y agrario truncado, porque no consiguieron recuperar todas las tierras usurpadas y tampoco pudieron eliminar la opresión de la cultura occidental sobre la población indígena.

Los combatientes, como señalamos anteriormente, no recuperaron las tierras en su integridad, pero al menos fueron declarados dueños de la parcela que anteriormente les otorgaba el hacendado como retribución por su trabajo en la totalidad de las tierras de la hacienda. Entonces los dueños de la parcela, liberados del pongueaje o del trabajo obligatorio para el colonizador, dejaron la parcela o la dividieron a sus hijos y estos se dedicaron a la faena agropecuaria con la finalidad de satisfacer su subsistencia y, con el excedente de su producción, abastecen –aunque sin reconocimiento y muy mal remunerados- los mercados de abasto de las ciudades grandes e intermedias del país, alimentando a la población citadina urbana y periurbana, sin vacilaciones ni reclamos.

En cambio, la segunda generación, es decir, los nietos de los combatientes del 52, han migrado a las ciudades a estudiar la escritura, la cultura y la ciencia occidental. Donde, estos indígenas urbanos o excampesinos, una vez formados y preparados, no tuvieron el mismo éxito que los hijos de los citadinos, porque no tienen acceso a oportunidades de empleo, debido a su origen humilde, rural e indígena; y, su reconocimiento e incorporación en el trabajo de servicios de las ciudades es casi imposible por los siguientes factores: 1) por el marcado racismo existente, 2) por la organización de tipo colonial con que controlan el empleo público y privado los colonizadores o citadinos de raíz europea y; 3) el maquiavelismo de la Castacracia
[ii] y la clase media para usar el Estado y sus leyes, ambos de origen occidental, a favor de intereses extranjeros o a la inversa, cuando sucede, que capitalistas extranjeros manipulan a la Castacracia y estos a la clase media, para fines de lucro estrictamente extranjeros.

En consecuencia, los nietos de la Revolución del 52, permanecen fuera de los cinturones de oportunidad y la única opción que han encontrado a su desilusión del país, es emigrar al extranjero, en busca de oportunidades de trabajo y mejores condiciones de vida. El autodestierro con todos sus lastres y consecuencias sociales, culturales y de desarraigo, ha sido la única salida a sus problemas de empleo, vivienda y subsistencia.

Esta generación que no tenía otra salida que optar por la migración masiva, al constituirse en inmigrantes en los países de Europa, se sienten seducidos y fascinados por la modernidad y la cultura europea y se despersonalizan o reniegan, aún más, de su origen rural o indígena y no pueden insertarse en las sociedades de los países receptores, porque no tienen nada que ofrecer de su cultura, de su historia y su país. No pueden integrarse social ni culturalmente en los países receptores, porque son sujetos sin historia, sin identidad cultural, sin personalidad y, su única opción es imitar los modismos, las costumbres, y hasta deviaciones psicológicas de los habitantes locales de Europa.

Consecuentemente, esta población constituye un problema para los países receptores como para el país de origen y frente a ello, es necesario impulsar políticas públicas o iniciativas sociales, que promuevan una ideología clara y consistente, de acceso y dominio de todas las poblaciones de la sociedad plural, para que estos migrantes, según su pertenencia, reconozcan el pasado histórico de su país y asuman una identidad propia y, a la larga, puedan insertarse social y culturalmente, tanto en las sociedades ajenas, como en Bolivia, donde a su retorno, deberán reinsertarse en el actual proceso de construcción de las identidades culturales indígenas, identidades territoriales o identidades sociales que pugnan por afirmarse en nuestro país.


[i] Por ello, la mayoría de la población migrante está comprendida entre los 20 y 40 años de edad. Ósea, la totalidad de la fuerza de trabajo o el potencial del trabajadores hombres y mujeres de Bolivia, están fuera del país y trabajando por el desarrollo de países europeos, EEUU, Argentina y otros.

[ii] Castacracia equivale a gobierno de castas y no del pueblo como se entiende la democracia. Refiere a una minoría de familias de raíces europeas que se alternan en el manejo del poder político y económico a lo largo de toda la historia republicana de los países de Latinoamérica.
*Tupaj Ademir M. Muñoz Soliz es fundador y secretario ejecutivo del Movimiento Comunero Quechua Martin Uchú de Cochabamba – Bolivia, abogado y candidato a máster en derechos humanos del Instituto Europeo Campus Stellae de Santiago de Compostela, Madrid - España.

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